Ahí quede... como todos los sabios días y su horario distinguido, segundo a segundo.
Como si esperara algo, que partiera la rutina en dos. Por un lado una que no moleste, que te mantenga ocupado, que te haga pensar... la otra, todo lo contrario. Puede que sea necesario.
Como dije una vez, he dormido más de la cuenta, lo consciente me ha negado todo, me ha dejado sin música, me ha tendido una trampa sobriamente y he caído como un tonto inocente. Solo el sueño, que fantasía mas libertaria pero me cansa el solo hecho de despertar y que se caiga todo a pedazos gigantes, todo cuesta abajo.
En la constante lucha con lo presente y lo consciente, pude resolver algo que para mí fué todo. Fué otra dimensión. Tan ciego había quedado de los oidos que en realidad no estaba viendo lo que estaba escuchando. Suena estúpido, se vé estúpido.
La alegría cayó del cielo, la sentía sobre mí, toda su melodía fue solo la sensación. Abrir una cortina y delumbrarse junto a todo lo que rodeaba.
Por fin, la música cayó sobre mí.
Que sería de nosotros sin el pasado, lo que recordamos y lo que ya hemos olvidado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario