Time Machine

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jueves, 24 de enero de 2008

PUERTAFOBIA

Primero está la puerta. Donde quiera que vayas, las mil y un inquietudes e incógnitas nacen detras de las puertas, estando tú o yo afuera, si quieres salir o entrar da lo mismo, la puerta ha sido siempre la incógnita. Es dificil describir la sensación que surge al preguntarse que hay detrás de ellas, no soy víctima de la ficción, solo que el brote dudoso nace de lo que se espera. Puerta, fábrica de paranoias.



Nadie, nunca jamás, ha abierto una puerta y caído al vacío sin previo aviso, nadie. Dentro de los grandes y extensos diccionarios sobre fobias, que aunque no lo creas existen miedos que pueden asustar, no quiero dar ejemplos para que pongan a prueba sus busquedas internauticas, pero solo es cosa de revizar aquellas que empiezan con la letra A. Aún así, no existe fobia a las puertas, siendo un factor intermediario, digno ansiolítico perturbador sin importar lo que haya detrás o el objetivo del atrevimiento a atravezarla, la puerta está ahí, esperándote.



La puerta sin embargo es solo un detalle al ver la circunstancia entera, es un punto mecánico para cumplir el objetivo de la visita a lo que ella contiene, pero tampoco es menor el otorgarle una significancia a su protección, su calidad de nexo. Tampoco me parece una obsesión, como quién ama y adora incontroladamente dependiente o como un niño pequeño y su temor a la oscuridad, a pesar de todo no sabemos lo que hay detrás de las que a diario confiamos.

Recordándo lo sublime, muy bien dicho fue el aporte de Morrison cuando comento el nombre a su agrupación "Las Puertas", hacia los recónditos mas sublimes y hedonistas que la música permite alcanzar mediante todo aquello que ingresaba al torrente sanguíneo. A pesar de ser las puertas al inconsciente, ni siquiera hoy conocemos con claridad hasta donde nuestra mente puede sobrellevarnos y encarcelarnos, ni la ciencia, ni la religión, ni Nostradamus, ni Copperfield (y otros tantos) pueden arrojar respuestas al espacio.

Hay puertas que solo permiten descubrir hacia un solo lado, como una moneda caída, como vernos a nosotros mismos en cada reflejo de la ciudad. Cada uno de nosotros, tu, yo, puertas con muchas dudas, algunas cubiertas... otras con candados eternos.





1 comentario:

. dijo...

Hay un poeta que me gusta mucho y que es Vicente Huidobro. El habla de las "ventanas" reiteradamente en sus poemas. Tras leerlo mucho descubri que se refería a las ventanas cuando queria hablar de sus ojos. Las puertas o las ventanas, eso que permite mirar pero tambien mirarnos como un reflejo de lo que vemos. Capturar una imagen en medio del todo, como un holograma, y mirarnos bidereccionalmente. Buen texto papazote.